EL BIDÉ
De niña habré entrado mil veces al servicio pero nunca le presté atención a ese lavabo ovalado al que llamaban bidé, que a menudo solía estar lleno de toallas o periódicos viejos. No despertó nunca mi curiosidad hasta que un día, fue como si lo mirara por primera vez. Tenía un grifo por el que podía salir un chorro fuerte de agua, y me pareció extraño que aquello no tuviera más finalidad que la de mero soporte. Además, su interior aquel día estaba salpicado de gotitas de agua, o sea, que lo habían usado. No consigo saber de dónde o a través de quién averigüé su función, lo que sí recuerdo es que me sentí tonta por no haberlo comprendido antes.
Amanda Landa
LUGARES
-¿España está en Italia? -solía preguntar a mi madre
cuando escuchaba en la televisión ciertos nombres de lugares como Madrid,
Argüelles, París, India o Londres. No comprendía la relación
que existía entre ellos, ni por qué unos pertenecían a
otros o estaban dentro de ellos.
-No, España e Italia son dos países distintos -me decía
con tono cansado.
Yo no lo veía claro. Un día, cuando vino de la compra trajo una
bola del mundo con un cable muy largo y al enchufarla, el mar se volvía
verdoso y los continentes cogían el color pardo de la tierra. Me explico
la diferencia entre pueblo, ciudad, provincia, país y continente.
-Argüelles está dentro de la ciudad de Madrid, Madrid está
dentro de un país que es España, y España pertenece al
continente de Europa.
Qué claro vi el mundo entonces.
Amanda Landa
EL APAGÓN
Había llovido mucho toda la tarde y de repente me quedé en el
salón a oscuras, con los deberes a medias y sin poder ver Barrio Sésamo.
Nadie se había movido en la habitación y la luz se había
apagado sola. Asustada, permanecí inmóvil con el lápiz
en la mano mientras oía a mi madre moverse por la cocina. Le grité:
-¡Qué ha pasado!
Mi madre dijo que no pasaba nada, que tenía velas en un cajón.
Eran muy largas y daban una luz débil, como de iglesia, pero por lo menos
nos volvimos a ver las caras y me tranquilicé. Mi madre me explicó
que aquello se llamaba apagón y por qué a veces sucedía,
pero cuando volvió la luz espontáneamente sentí de nuevo
el pánico que había sentido antes, cuando se fue; creo que no
era la oscuridad lo que me daba miedo, sino que la luz se fuera o volviera sola.
No me importaría borrar aquellos segundos en los que pasé tanto
miedo.
Amanda Landa