DESTINOS DE PLASTILINA
Cuando bajó del vapor, vestía una camisa roja de seda abrochada solo con dos botones sobre una camiseta blanca. Cubría la camisa una chaqueta de pana, abierta. Las dos manos dentro de los bolsillos del pantalón, cinturón de cuero, botas de piel vuelta y sombrero de paja con una cinta de tela negra alrededor. En el hombro una mochila en bandolera.
A cada paso, las tablas crujían bajo sus pies. El fogonazo del fotógrafo impactó en su retina llenándole el aire de luces. Entonces vio el cartel: "Crónica de una muerte anunciada. Esta noche en el cine Maracaibo", y debajo su imagen; con su misma ropa, con la misma mochila al hombro.
El vapor se alejaba dejando escapar por la chimenea una nube de humo larga y oscura. Comenzó a caminar hacia atrás. El vapor también retrocedió; tragando humo, hasta llegar de nuevo al puerto. Subió a bordo de espaldas. Se cambió de ropa, cogió un revolver y volvió a bajar. Cuando vio que el fotógrafo se plantaba frente a él, le disparó un tiro a bocajarro que atravesó el objetivo y le entró por el ojo.
Rosa Llopis Monllor