UNA VIDA LARGA, LARGA.
Nací en un pueblo de la sierra de Córdoba el día 11 de abril del año 1953. Los primeros años de mi infancia los recuerdo alegres. Vivíamos dos familias en la misma casa y mis primos siempre estaban cantando. Cuando ellos se fueron, algo se rompió definitivamente. En la escuela lo pasé bien, disfrutaba mucho cada vez que mi maestra proponía tema libre de redacción. Cuando tuve la edad reglamentaria, dejé la escuela y, como mis padres no tenían dinero no pude seguir estudiando. Jugaba a las maestras porque era lo que me gustaba ser. Tuve un novio con quince años que me dejó porque su madre se lo impuso. Lo recuerdo con cariño. Mi padre, enfermo de corazón desde niño, y con una artritis que lo tumbó definitivamente dejándolo para siempre postrado en cama, obligó a mi hermana y a mí a emigrar a Madrid donde trabajé durante tres años en la limpieza en el Colegio Mayor Isabel de España mientras estudiaba bachiller por las tardes. Fue una buena época, conocí a personas con las que tuve una relación de cariño. Los profesores que me daban clases eran marianistas, entre ellos el sobrino del profesor Aranguren, nos hicimos buenos amigos. Comencé a leer a autores como García Márquez, Miguel Delibes, y otros. Recuerdo las noches de los viernes, viendo películas como “El séptimo sello”, en el San Juan Evangelista. En esa época, comencé a interesarme por la política y a contactar con miembros del Partido del Trabajo donde ingresé.
Conocí a mi marido cuando me lo presentó el que ahora es mi cuñado en su piso de estudiante, y nos hicimos novios un 1 de Mayo en la ciudad de Cáceres.
En el Colegio donde trabajaba, hicimos una huelga que terminó con la expulsión de varias compañeras y la apertura de un expediente para mí (era enlace sindical) que acabó en juicio y despido. Artífice de esto fue Gregorio Peces-Barba miembro del Patronato que gestionaba el Isabel de España, quien esperó, una vez readmitidas, a que las estudiantes se fueran de vacaciones para, al no tener su apoyo, volver a despedirnos e iniciar mi expediente.
En el mes de agosto de ese año, llevo a mi novio al pueblo, lo presento a mis padres y digo que me caso el 6 de enero. Después de la primera oposición, aceptan.
Tuve mi primer hijo a los 21 años y con él cambié seis veces de casa en tres años para mantener el aparato de propaganda central del P.T.E. Hice periódicos, octavillas y revistas a mansalva. Fueron unos años muy duros de aislamiento total.
Con la muerte de Franco, dejé la clandestinidad y me dispuse a vivir mejor. Pero, cuando mi hijo tenía cinco años tuvimos un accidente de coche en el que el niño sufre un traumatismo craneoencefálico y pérdida de masa del frontal izquierdo. Mi marido sufre fractura de un brazo y de cotilo. A los dos los ingresan en diferentes hospitales. El niño sobrevive después de una operación urgente y diez días en coma. Se recupera con bastante celeridad y no le quedan secuelas importantes.
Muere mi padre en el 82 de un infarto de miocardio.
A partir de ahí, todo ha sido cuidar de mi hijo y de la casa. Estar.
Decidí tener otro hijo cuando el primero contaba la edad de catorce años. Todo bien al principio pero el mayor comienza el camino de la anorexia que no dejará hasta transcurridos dos años y después de mucha ayuda.
Hice dos cursos de Escritura Creativa. Hace cuatro años que murió mi madre y soy huérfana. Con esta orfandad y los chicos ya bastante creciditos y saliendo solos adelante, decido presentarme a unas oposiciones para Centros de Menores de la Comunidad de Madrid. No las apruebo pero me quedo en buen lugar en la Bolsa. Desde hace un año y pico trabajo en C.O con discapacitados psíquicos. Me encanta mi trabajo.
LA VENTANA DE MILLÁS.
La conozco a través de mi cuñada, una gran amiga, y comienzo a enviar relatos por correo tradicional. El día 4 de abril del año pasado, tengo la oportunidad de hablar con Millás y me doy cuenta de que la manera fiable de que te lea es a través de Internet. En cuanto puedo me engancho. Desde entonces, he estado enviando relatos, de los cuales me ha ido colgando algunos cada semana. Ahora estoy aquí, con vosotros, tan a gusto.
Lola Sanabria García